Razones para adoptar a un perro sin raza

¡Hoy es el Día del perro sin raza! Por eso te contamos algunas de las razones para adoptar uno.

En España se abandonan más de 100.000 perros cada año, entre los cuales el 81% son perros sin raza, también llamados mestizos. Son el resultado de la mezcla de una o varias razas de perros en las que el hombre no ha intervenido con la intención de crear una raza nueva, y los que más se dejan de lado en los refugios y perreras por no tener pedigrí o no ser de una raza en concreto.

Quizás estás pensando en adoptar a un perro y no sabes si es mejor que sea de una raza, de otra, o un mestizo. ¡Son todos tan bonitos! Sin embargo, hoy se celebra el Día del perro sin raza, así que vamos a contarte algunas de las razones por las que no te arrepentirás si decides adoptar uno.

1. La mayor parte de los perros sin hogar son mestizos, ya que muchas personas que no los conocen bien prefieren adoptar a un perro de raza y, por tanto, éstos tienen que pasar menos tiempo en los refugios esperando por una familia. Por eso, si adoptas a un perro sin raza, le estarás dando una oportunidad a un animal que realmente lo tiene muy difícil para que alguien se decida a acogerle. Lo mismo pasa con los perros ancianos, que como requieren más cuidados y les quedan menos años, pasan desapercibidos para muchas personas, ¡y se merecen una familia igual que todos los demás!

2. Los perros mestizos tienen las mejores características de las razas de sus antepasados, por lo que tienen menos problemas de salud que los perros de raza.

3. Tienen una gran diversidad genética porque son una mezcla de varias razas, así que viven más años que un perro de raza pura, y cuando son ancianos son propensos a menos enfermedades y dolencias que éstos.

4. Los mestizos son únicos, ¡no hay otro perro igual!

5. Son agradecidos, porque saben que eres tú y tu familia quienes le han rescatado de la calle o de la perrera, ¡siempre van a cuidar de ti!

Recuerda que, cuando adoptas a un animal, tienes que darle un tiempo para que se acostumbre a vivir en tu casa. Quizás al principio no sepa aguantarse las ganas de hacer pipí, sobre todo si es un cachorro que está aprendiendo a controlarse; o te robe la merienda si ha pasado mucha hambre mientras ha vivido en la calle. Pero no hay nada que tu paciencia y tu cariño no puedan hacer para que se de cuenta de que por fin tiene una familia que va a quererle siempre y que no le va a abandonar como le hicieron en el pasado.

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