Experiencias: «Sufrí hipermetrorragia y fue aterrador»

Una de nuestras lectoras nos escribió para contarnos como vivió una emergencia médica cuando tenía 15 años. Gracias a ella podemos saber un poco más sobre un tema casi desconocido, la hipermetrorragia.

AVISO: Esta experiencia puede resultar desagradable, sobre todo si eres sensible ante temas relacionados con la sangre o los hospitales. Continúa leyendo bajo tu propia responsabilidad.

«Hace ya bastantes años que no pensaba en este tema, pero fue sin duda el momento más desagradable y aterrador de mi vida. Os voy a contar una pequeña anécdota que me ocurrió allá por el 2011, y el motivo principal para escribirlo es que cuando busqué en Internet sobre mi caso solo vi lo que me parecieron sentencias de muerte. ¡Y ahora que busco tampoco encuentro muchas cosas diferentes!

«La metrorragia (del griego μήτρα [metra], ‘matriz’, y el sufijo -rragia, ‘flujo’, ‘derramamiento’ […] ) es cualquier hemorragia vaginal, procedente del útero, no asociada al ciclo menstrual por su ritmo o por la cantidad de flujo. » (Wikipedia)

Yo no tenía ni idea. Tenía 15 años, y la regla me había venido hacía cuatro o cinco meses como máximo (podéis pensar que qué suerte, pero os aseguro que en ese momento era la última de mi clase y yo solo quería que me viniera para «ser normal»). Mis reglas eran abundantes pero no había ido nunca a la ginecóloga, así que ni siquiera sabía que sangrar tanto como yo lo hacía no era normal.

Tenía novio desde hacía unos ocho meses, y habíamos comenzado a tener relaciones sexuales sólo 2 semanas antes.
Esa mañana me había levantado normal, había desayunado, había cogido el metro hasta casa de mi novio y nos habíamos puestos a jugar a la Xbox. Era un sábado como cualquier otro sábado cualquiera de mi vida de estudiante.
De pronto empecé a sentirme fatal. Tenía un dolor horrible, como los dolores de regla, pero mucho más intenso y acababa de írseme la regla de ese mes unos días antes. Recuerdo haberme quedado sin respiración y haberme ido al baño.

Cuando me bajé los pantalones toda mi ropa interior estaba llena de sangre, incluso había traspasado a los pantalones (que eran negros y no se notaba) en los pocos segundos que había tardado en entrar en el baño. Me senté en el retretete sintiendo como si me apuñalaran debajo del ombligo. Estuve unos minutos sentada mientras notaba como iba perdiendo sangre y me iba mareando poco a poco.
Al final, como vi que no paraba, salí y le pedí a la madre de mi novio que llamara a mis padres. Yo no podía pensar, solo sentía miedo, miedo, miedo, y pensaba que me iba a morir allí mismo. Estaba aterrada y lloraba como nunca.
Llegaron mis padres y me llevaron al hospital más cercano. No sabía explicarle a mi madre qué me había pasado, solo lloraba y mi padre lloraba aún más fuerte. ¡Yo solo estaba jugando al Super Smash Bros, lo juro!
Cuando entré en urgencias, había conseguido dejar de llorar pero estaba muy pálida y muy mareada. Fuimos a triaje (donde tienes que contarle al personal qué te pasa para que te coloquen en la lista de espera), y le dije a la señora que estaba sangrando mucho por la vagina. La señora me dijo que esperara en la sala, que ya me llamarían, Entonces volvi a llorar porque pensaba que me iba a morir, y mi padre empezó a gritarle a la señora. Yo, callada, me llevé una mano a la parte detrás del pantalón, toqué la tela, y le enseñé de vuelta la mano llena de sangre.
No podré olvidar nunca la cara de esa señora. Me miró la mano, abrió mucho la boca, cogió aire varias veces y me dijo «Niña, niña, pasa para dentro»

Del resto de la historia no me acuerdo muy bien: hubo dos médicos que me miraron, me pusieron una mascarilla con oxígeno porque yo casi estaba inconsciente, me trasfusionaron 2 bolsitas de sangre (gracias a esos donantes anónimos yo sigo viva) y me pincharon algo que hizo que dejara de sangrar poco después.
Y después… Para tu casa. No podemos hacer nada más por ti, tienes cita con la ginecóloga dentro de dos días, pero mientras tanto quedate en casa por si te vuelve a pasar. Es lo que tienen las urgencias, que sólo te estabilizan pero no pueden darte un tratamiento.

Así que me pasé dos días en mi casa sin poder salir ni hacer nada. El lunes fui a la ginecóloga y tras hacerme una infinidad de pruebas de las que no me acuerdo, me dijo que lo que yo había tenido era hipermetrorragia, que básicamente significa que sangras mucho vaginalmente pero no nunca supimos por qué me había pasado.

En definitiva, lo que aprendí de ese momento lo puedo poner en una lista:
1. Hipermetrroragia es sangrar mucho vaginalmente y puede deberse a desajustes hormonales. Es decir, si te pasa, no es porque tu hayas hecho algo malo sino porque te tocó.
2. Los medicos SIEMPRE van a estar de tu parte. Por norma general no te juzgarán (siempre hay impresentables), sino que te ayudarán a solucionar tus problemas.
3. Urgencias es para las urgencias: no te van a dar un tratamiento y tampoco te van a mirar el orzuelo que tienes en el ojo. Yo no tuve que esperar porque era a vida o muerte, pero si te ocurre algo que no sea una emergencia puedes esperar hasta ver a tu médico, y así desaturamos los hospitales.
4. Hay que ir al ginecólogo a los pocos meses de que te venga la menstruación para que te explique un poco cómo funciona el mundo ahí abajo. Si yo hubiera ido, habría sabido que tener una regla estándar de 15 días no era normal y que había maneras de evitarlo.
5. Mis padres siempre van a estar ahí en los momentos malos, y eso consuela muchísimo en los momentos de terror.
6. A partir de la mayoría de edad hay que donar sangre de vez en cuando porque esa sangre salva vidas todos los días.

Pero lo más importante: ¡No me ha vuelto a pasar! Fue solo un susto puntual del que no me da miedo hablar. ¿Por qué tendría que darme miedo hablarlo si es algo que nos puede pasar a cualquiera?

Espero que si estáis en algúna situación similar, os ayude saber que no estáis solos ni sois a los únicos a los que les ha pasado. ¡Un beso enorme para todos y mucha fuerza!»

Talquistina

 

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