Vivir con depresión

La depresión es una enfermedad grave que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo

Ilustración de Ajgiel

Para muchas personas en el mundo levantarse por la mañana es una auténtica odisea debido a la tristeza que sufren, el agotamiento físico y mental y los pensamientos negativos que están constantemente en su cabeza. Durante el día pueden sentirse doloridos y confusos, incluso si parece que siguen con su vida cotidiana, o pueden sentirse incapaces de salir de casa, ¡o incluso de la cama!. Estos son sólo algunos síntomas de la depresión, una enfermedad que en España sufre más del 5% de la población y que puede afectar a personas de cualquier edad y género.

Estar deprimido no es lo mismo que estar triste: Hay días en los que nos podemos sentir peor que otros, o incluso sentirnos mal durante una temporada sin saber porqué. Otras veces nos ocurre algo que nos hace sentir mal (por ejemplo, la muerte de alguien a quien queríamos mucho, un cambio de casa o de instituto o pelearnos con nuestra mejor amiga) sin que signifique que tenemos depresión. Normalmente, con un poco de tiempo y cuidados podemos reponernos de la tristeza, pero la depresión requiere mucho más trabajo, tratamiento y ayuda médica. “No le veo sentido a la vida, no quiero salir, es como si estuviera muerto por dentro. -nos cuenta Mario, de 19 años- Estoy en tratamiento con un psiquiatra y aunque hay días que me siento mejor, es como si una voz en mi cabeza me recordara todo el tiempo que nada vale la pena”. Mario tiene depresión diagnosticada desde hace un año, cuando sus amigos se dieron cuenta que ya no era la misma persona que habían conocido en el colegio.

Ilustración de Spageth

Sofía, de 24 años, sufre depresión desde los 16: “Pierdes las ganas de todo: Yo coleccionaba figuras y las regalé, porque dejan de gustarte las cosas que siempre te han gustado”. Los pensamientos negativos recurrentes, tener poca energía, no encontrar la motivación para hacer nada y notar problemas físicos (como dolores musculares o falta de apetito, por ejemplo) son pistas que nos indican que deberíamos pedir ayuda profesional: “La gente es reticente a los tratamientos médicos, pero son muy importantes porque te aportan las sustancias que tu cerebro ha dejado de producir”, nos cuenta Sofía, que buscó ayuda después de darse cuenta de que se sentía diferente y no era ella misma. Para Mario, el mayor impulso fueron sus amigos: “Al principio me daba miedo ir al médico porque estaba convencido de que lo mío no era una enfermedad, sino que el mundo era tan gris como yo lo veía.  Pero uno de mis amigos había visto estos síntomas en su abuela, que también tiene depresión, y tuvo una charla muy seria conmigo”.

¿Se puede superar la depresión? Sí y no: La depresión se puede superar, pero siempre hay riesgo de recaer. Tal y como lo expresó el actor Jim Carrey en una entrevista del año pasado: “Ahora mismo ya no tengo depresión. Durante años la sufrí, pero ahora cuando la tormenta llega es solo tormenta ya no se queda”. Y es que lo importante, una vez superada la depresión (lo que puede llevar desde varios meses a años, en función de cada paciente) es tener herramientas que te ayuden a conocerte mejor y a navegar por los malos momentos que pueda depararte tu futuro. Tal y como nos cuenta Sofía, “Lo importante es pedir ayuda para salir adelante. Yo fui mi principal apoyo, ya que si yo no quería dejarme ayudar no se podía hacer nada -reflexiona- pero mi pareja, mi psiquiatra y mi psicólogo son quienes más me ayudan”.

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