¿Qué es la autoestima?

Descubre porqué es tan importante trabajar en tu autoestima.

«Se porta así porque tiene la autoestima baja» o «Estoy intentando mejorar mi autoestima» son solo dos ejemplos de frases en las que quizás has escuchado la palabra «autoestima». Se trata de un conjunto de pensamientos, imágenes y juicios que tienes sobre tí misma. En otras palabras, es lo mucho (o poco) que te quieres y te valoras, lo que piensas sobre tí y cómo de satisfecha te sientes en tu propia piel.

Hay que tener claro que no es algo que tengamos desde el momento de nuestro nacimiento, sino que la vamos desarrollando a lo largo de la vida y podemos cambiarla con un poco de trabajo emocional. Nuestro entorno, nuestra familia y nuestros amigos influyen en nuestra autoestima, pero también tenemos el poder de mejorarla y sentirnos mejor.

Tener una autoestima fuerte nos ayudará a enfrentarnos mejor a las dificultades, aceptar las críticas constructivas y saber gestionar los conflictos con otras personas. Imagínate que suspendes un examen que estabas convencida de que ibas a aprobar con buena nota. Una autoestima alta te permitirá reconocer que has cometido ese error y en vez de machacarte por ello, buscarás la manera de mejorar y de que no se vuelva a repetir esa situación: ¿Quizás tenías que haber estudiado más? ¿Tienes que mejorar tu método de estudio? ¿Puede que te hubieras confundido al responder el examen porque lees las preguntas muy rápido? Sin embargo, si tienes una autoestima baja, lo más probable es que pienses que no vales para esa asignatura y que no tienes remedio, por lo que te quedarás «atascada» en una situación de la que no estás sacando ningún aprendizaje para tí misma.

Nuestros amigos influyen mucho en nuestra autoestima: Tener un grupo de amigos y amigas que te aceptan como eres y que intentan ayudarte cuando lo necesitas te dará más fuerza para quererte y valorarte como mereces. Sin embargo, si pasas tu tiempo con personas que se ríen de tí (incluso si es la manera en que se comportan con todo el mundo, y no solamente contigo), que te dejan tirada cuando ya has hecho planes con ellos o que te interrumpen constantemente cuando hablas, acabarás convencida de que vales poco como persona, ¡y eso es mentira!

¿Y qué pasa cuando somos nuestros propios enemigos? A veces estamos convencidas de que debemos ser perfectas en todo, de que tenemos que tener un tipo de cuerpo concreto, de que descansar es perder el tiempo, de que estamos obligadas a mostrarnos felices continuamente y que no podemos bajar la guardia nunca, y lo único que conseguimos es bloquearnos y pensar que somos malas personas si no cumplimos constantemente con nuestros «deberes». Tenemos que recordar que somos humanos, y que a pesar de nuestras responsabilidades también hay espacio para disfrutar de las cosas que nos gustan y, sobre todo, querernos y valorarnos.

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