¡Desmontamos 5 mitos sobre el feminismo!

¿Es verdad que las feministas quieren que no te depiles y que no lleves sujetador?

Cuando el ser humano se enfrenta a algo desconocido, su primera reacción es asustarse. Y frente a ese miedo, hay diferentes formas de reaccionar. Una de ellas es aprendiendo, la otra es atacando lo que nos asusta. Y eso es lo que pasa con el feminismo: Rompe con lo que siempre hemos pensado de la sociedad, así que hay muchas personas que lo atacan o hacen burla porque prefieren hacer eso que escuchar y aprender.

Pero, ¿qué es el feminismo? Es un movimiento social que busca la igualdad real entre hombres y mujeres, sin que exista violencia ni dominación por parte de los hombres. ¡Haz click aquí para saber más!

Mito 1: “El feminismo es lo opuesto al machismo, debería llamarse igualitarismo”
El feminismo toma su nombre del sector oprimido, que son las mujeres. No significa que nosotras seamos mejores que ellos, sino que históricamente hemos sufrido más violencia y desigualdad, y que hay que luchar para solucionarlo. Quienes piensan que los hombres y las mujeres deberían ser iguales, pero que la lucha no debería llamarse “feminismo”, no se dan cuenta de todas las injusticias que han sufrido las mujeres en el pasado, ¿o es que les molesta que lo femenino, que siempre se ha despreciado, ahora tenga valor?

Mito 2: “La mayoría de las denuncias por maltrato son falsas”
Lo más peligroso de este mito es que convence a muchas mujeres de que no denuncien a quien les maltrata. Es muy común, entre las personas que no saben nada de feminismo, creer que los hombres son víctimas de las mujeres que pueden denunciarles cuando quieran, aunque no hayan hecho nada. Sin embargo, sólo un 0,01% de las denuncias que se presentaron entre 2009 y 2016 fueron falsas.

Mito 3: “El feminismo ya no es necesario en este país”
Muchas personas machistas utilizan la dura situación de las mujeres en otros países para desprestigiar la lucha feminista en el suyo propio. Frases como “Peor están las mujeres de Arabia Saudí/La India/Kenia/etc” sólo sirven para ocultar las desigualdades que se siguen sufriendo en España como la brecha salarial (los hombres cobran más que las mujeres por el mismo trabajo), la carga del hogar (por ejemplo, tener que organizar la casa o cuidar de los niños y los mayores), la violencia de género o el derecho a un aborto libre, seguro y gratuito. ¡Ojo! El feminismo no olvida la situación de las mujeres que viven en países con más desigualdad que el propio, pero estas realidades no pueden servir para dejar de luchar por los derechos de una misma.

Mito 4: “Las feministas quieren que abortes, que no lleves sujetador y que dejes de depilarte”
No. El feminismo no quiere que hagas nada en contra de tu voluntad, pero quiere que puedas elegir lo que quieras hacer por tí misma y sin tener que esconderte. Si una mujer se queda embarazada sin desearlo pero quiere tener a su bebé, que pueda hacerlo. Si no quiere criarlo pero quiere seguir adelante con el embarazo, que pueda encontrar un sistema que le apoye y que le ofrezca a su bebé una vida digna. Y, si no quiere estar embarazada, que pueda abortar en condiciones de seguridad, sin tener que recurrir a las peligrosas clínicas clandestinas y sin poner en riesgo su salud. Lo mismo se aplica a cosas más superficiales como la ropa interior o la depilación: El feminismo lucha para que puedas hacer lo que quieras por decisión propia, no porque la sociedad patriarcal te diga que debes hacerlo. ¡El poder de elegir!

Mito 5: “Las feministas son todas lesbianas”
¡Falso! El feminismo no tiene nada que ver con tu orientación sexual ni con tu género. Una persona feminista es alguien que cree en la igualdad entre hombres y mujeres y que lucha por ello, ¡sin más! La creencia de que muchas feministas son lesbianas surge de la lucha por los derechos de los colectivos oprimidos, entre los que se encuentran, además de las mujeres, la comunidad LGTB. Por eso, muchas personas concienciadas con el feminismo también lo están con la lucha de los derechos de las personas lesbianas, gays, transgénero y bisexuales, y viceversa. ¿Se puede ser feminista y lesbiana? ¡Sí! ¿Se puede ser feminista y heterosexual? ¡También!

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