Cosmética vs plástico, ¡tenemos un problema!

¿Te has dado cuenta de la cantidad de plásticos que tiramos con cada producto de belleza?

Que el planeta tiene un problema grave con el plástico, que apenas se recicla y que no se descompone en la naturaleza, es algo que todos sabemos. Los plásticos que tiramos a la basura acaban en el océano, contaminando las aguas y envenenando a todos los animales que viven en él.

Pero, ¿alguna vez has pensado en la gran cantidad de productos de maquillaje y cosmética que tienen plásticos y que acabamos tirando a la basura sin pensar? ¿Y cuántos de esos productos son de verdad necesarios o son caprichos que utilizamos una o dos veces y luego desechamos?

Uno de los principales enemigos del planeta en la industria de la belleza son los productos con microperlas, que aparecen en un montón de cremas (sobre todo exfoliantes) y que acaban flotando en el mar sin descomponerse. Los peces y los pájaros se alimentan de ellas sin saberlo, ¡y acabamos consumiéndolas nosotros al alimentarnos de esos mismos peces! ¡Afecta incluso a las criaturas más minúsculas!

¿Cuál es la alternativa a estas microperlas? Algunas empresas han comenzado a apostar por partículas biodegradables o incluso semillas, que se descomponen de manera natural con el paso del tiempo. Si quieres hacer un exfoliante natural para tus labios en casa, puedes utilizar azúcar: Mézclalo con un poco de miel para que consiga una textura rugosa, frota tus labios con la mezcla y retírala con agua, ¡así hidratarás a la vez que retiras la piel mierta de tus labios, y deja un sabor delicioso!

El plástico fino que rodea muchos productos de belleza (piensa por ejemplo en las etiquetas de muchos champús, pintalabios, cremas, etc) también es un problema grave, ya que muchos animales pueden tragárselo sin saber y morir asfixiados.

Algunas empresas, como Lush, crean productos con cajas que pueden volver a ser rellenadas en sus tiendas. Así, incluso si están fabricadas en plástico, pueden tener muchísimos usos antes de que se estropeen. Imagínate que puedes rellenar tu bote de champú una y otra vez, ¡ahorraríamos mucho plástico! Otra alternativa es apostar por jabones en pastilla, tanto para el rostro, la ducha o el pelo. Por Internet encontrarás diferentes fabricantes de jabones sólidos que se envían sin plástico. Y, si tienes que elegir un producto de belleza en el supermercado, apuesta por los que vienen en tarros de cristal o los que tienen más contenido por menos empaquetado.

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